Me voy pa'l norte.

 

A los que un día dejamos atrás a nuestro país México se nos llama de diferentes epítetos como braceros , cosa que no me considero pues, ellos fueron los primeros inmigrantes que llegaron acá, pues se requerían personas para trabajar las tierras, la forma de reclutarlos era anunciando a a voz alta en los pueblos algo así   ...“se necesitan brazos para trabajar al otro lado” de ahí la palabra bracero.
También se nos llama paisano y debo confesar que me molesta que se me llame así, ni siquiera conozco el significado que pretenden darle y solo la escuché en referencia a aquellas aves veloces que miraba en el campo de mi Tabasco llamados correcaminos o paisanos; lo malo es que se nos llama así en una forma o tono despectivo, paisita, paisa, paisilla, como decir inferior o ignorante, acá y en el lado mexicano, reitero que esa palabra no me gusta pero creo que su origen viene como una variación a la palabra italiana usada en ingles como “peasant” (campesino para español) pues es conocido que los que andamos por acá la gran mayoría son gente de campo.
En algunas ocasiones se nos ha calificado como despatriados, desarraigados o hasta renegados de nuestro país, pues no se entiende la necesidad que tuvimos para decidir dejar todo atrás.
De chico solo escuchaba la palabra “norteño”, y era muy común que en cada familia hubiera al menos un miembro que estuviera en esa categoría.
Buenos días le dé Dios, Doña Jose…
‘ta culeca ‘edá?.
Que’sqe tiene norteño?.
Dicho saludo a mi madre de sus amigas era en clara referencia al saber que mi hermano había llegado “del norte”, al gusto y placer de mi madre al tener a su hijo de regreso.


Un día dos de enero en el año 84 me despedí de los míos y me encaminé rumbo a la frontera, camino tedioso e inseguro el retorno, o al menos el regreso no era igual, ahí me convertí en un “norteño” mas para mi madre.
Otra forma de llamarnos es mojados, creo que esa palabra proviene de los compañeros que emigraron por la zona del rio grande o rio bravo en Texas y tuvieron que cruzar nadando y aunque no me gusta por la misma razón de usarla en forma despectiva o humillante les diré que acaso soy mojado por varias razones.


Mojé con lágrimas mis mejillas al despedirme de mi adolescente y embarazada esposa, mi hija mayor de escasa edad, de mi afligida madre al ver que la dejaba otro de sus hijos, mi querida hermana y demás familiares.
Mis manos se mojaron de sudor por los nervios al enfrentar un mundo incierto y desconocido, el viajar hacia la frontera.

En la foto aparecen Don Salvador Sandoval, Don Rafaél Robles entre otros.
De el solo hecho en pensar en la deuda que había adquirido con el prestamista del barrio para poder llegar hasta la frontera, en este caso la persona que me ayudó a mí y a muchos del barrio fue Don Salvador Sandoval, gracias a él muchos pudimos llegar hasta acá.
Mi cuerpo se mojó completamente empapado de sudor al viajar en aquel viejo autobús sin aire acondicionado, pues era lo más barato para trasportarme hacia mi destino incierto.
Todo mi cuerpo se mojó cubierto de rocío en aquella helada noche que pasé en plena montaña esperando a que nos levantara el “coyote” que nunca llegó y fuimos arrestados por la patrulla fronteriza.


Mi cabeza se mojó de sudor con los extremos rayos de sol que se posaban en mi cabeza en aquella travesía frustrada y que debí repetir varias veces.
Mis pies se mojaron sudando al recorrer tanto camino y veredas de noche sin luz alguna, se mojaron con aquel lodo y agua que pasé corriendo en medio de la noche obscura.
Mi boca se humedeció con agua de color dudoso, hacinada de vario tiempo que encontré en un arroyo y calmó mi sed extrema.
Mis rodillas y mis codos se mojaron de sangre al tropezar con alguna piedra oculta entre zacatales, al pretender ocultarme de “la migra”.


Mis mejillas se mojaron otra vez al ser descubiertos y sin consideración ser regresados a México, después de estar hacinados como animales en obscuras y mal olientes bodegas por horas.
Se mojaron cada vez que el cartero me entregaba una carta de mi gente, y más si venia una foto borrosa que de los que dejé, que pronto crecían y otros envejecían sin yo estar a su lado.
Se mojaron el día que por fin conseguí un trabajo mal pagado que nadie quería pero que para mí era el principio de un sueño difícil.
Y definitivamente se mojaron al máximo el día que mi madre se durmió para siempre y no pude despedirla y depositarla en su lecho de reposo, solo el consuelo de escuchar su cortejo fúnebre desde la iglesia de su fé hasta el cementerio a través de un teléfono celular que mi querida hermana sostenía …gracias mi Gela!.
Lo irónico de todo esto es que si algún compatriota llega acá con visa es considerado turista, y de aquel lado solo como "mexicano en el exterior".


Existe un mito del todo equivocado del lado mexicano e incluso acá y es que, al convertirte en ciudadano americano y jurar lealtad a los Estados Unidos te hacen pisar y hasta escupir la bandera mexicana lo cual es completamente falso pues, hasta se puede obtener la doble ciudadanía y no dejar de ser Mexicano.

 

Yo solo me considero mexicano, aunque haya vivido el doble de tiempo en este país que no es el mío, pero como solo me crucé ilegalmente la frontera creo que debo considerarme que sí soy mojado.

 

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