Pasele, pasele!   ...que va a llevar?.

 

Cuando tenía algo que comprar o solo por simple diversión, yo entraba al centro de Tabasco en mi bici, y mi entrada normal viniendo desde mi barrio era por la Justo Sierra...

 

 Y ahí en la esquina de la Mariano Escobedo  estaba la refaccionaria de Don Salvador Luevano que nos vendía refacciones para bici y aunque parecía que siempre estaba de mal humor no era así, o tal vez contrastaba con la amabilidad y alegría con que su risueña esposa Doña Licha nos atendía.

 

 Siguiendo  calle arriba hasta la esquina de la Vicente Guerrero (calle del codo) estaba la tienda sin nombre de los hermanos Hernández, José, Armando y Alfonsillo, pues aun era un jovencito,  que vendían abarrotes, maíz y hasta cal y cemento; dicha tienda en la que un día me atreví a robar unas “canelitas de marinela” pero con tan mala suerte de ser descubierto  y tener que pagarlas.

 

 En la siguiente calle, la Genaro Codina, en la esquina noreste estaba la tienda de abarrotes (sin nombre) de el profesor Fernando Márquez Gonzales una persona que influyó mucho en mi formación y que me invitaba siempre a la capital Zacatecana y yo disfrutaba de dichos viajes; unos cuantos metros  arriba por la misma acera estaba el molino de  Don Benjamín Medina adonde acudían la mayoría de gente con su nixtamal para ser convertido en masa pues aun se negaban a la modernización y a comprar tortillas ya hechas.

 

 Sudando al pedalear mi bici cuesta arriba y justo llegando a la lomita en la Francisco Ignacio Madero ahí daba vuelta hacia el norte, en ese mismo lado estaba un cuartito  que era una ferretería de los hermanos Manuel y Beto Martínez  y en contra esquina  el cuartito de reparación de zapatos de Don Rafael Robles repleto siempre de amigos que aun sin ningún negocio allí, era punto de reunión para relajear, contra esquina  en donde tiempo antes existió el Colegio Díaz López  había una construcción  a medio terminar y justo en la planta baja la hielería de Don Refugio Rodríguez y en el segundo piso se instaló la discoteca “Las Ruinas” de su hijo José Luis,  nombre dado quizás debido a que fué instalada antes de que la construcción estuviera completamente terminada pero que su apariencia no influyó en nada negativo y la gente atiborraba dicho  antro.

 

 Mi bici seguía rodando y en seguida estaba a mi lado izquierdo el billar de la misma familia Rodríguez  que regenteaba Raúl Rodríguez “La Ruleta”,  luego la paletera de Don Salvador Rodríguez  negocio en el que no me fue nada bien pues más de una vez salí "cajeado" debido a que se me derritieron bastantes paletas pero Don Salvador  siguió confiando en mi; enseguida en un tiempo estuvo una Biblioteca que creo yo, Don Nacho López de Nava junto con otras personas fundó o ayudó a crear, donde recuerdo haber hojeado unos libros en ingles muy coloridos sobre fábulas y cuentos, seguía el puesto de frutas de Don Alfonso Hernández  a quien en verdad era difícil robarle alguna fruta y después  seguía la tienda de abarrotes sin ventana alguna por lo tanto obscura también de Don Benjamín Medina y de ahí directo hacia la plaza  o centro.

 

 Pero si en cambio seguía de largo por la Justo Sierra en mi entrada al pueblo, en la contra esquina de la refaccionaria estaba el Mesón, con su gran corral para albergar las remudas y bestias de la gente de los ranchos que llegaba al pueblo, en la acera contraria la “Escuela de abajo” lugar donde aprendí a usar un lápiz y entendí la diferencia  entre letras y  números, de algunos maestros sin título alguno, pero una dedicación increíble para sacarnos de la ignorancia a los que atendíamos dicha escuela;  y ya casi en la esquina de la Gonzales Ortega estaba a mi derecha Correos de México   donde siempre llegaba yo a chequear “la lista de correos” a ver si tenía correspondencia de alguien, lo cual era demasiado raro que sucediera y también era adonde llegaban los comisarios de los ranchos con una enorme bolsa de cuero, algunas muy decoradas con motivos campiranos en plena baqueta, para llevar la correspondencia a sus respectivos ranchos y en la esquina contraria estaban las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad que constaba de armazones metálicas  y una casa de ladrillo (rara en esos tiempos), creo para el guardia o encargado.

 

 Calle arriba estaba un local que  sirvió como la CONASUPO y más ocasiones como cantina, enfrente estaba el “Hotel Casa Blanca” de Don Rafael Román, luego en la Genaro Codina  un restaurant  cantina creo que de el mismo dueño  y en el segundo piso estuvo el consultorio del Doctor Tranquilino,  en la otra esquina estaba la atiborrada mueblería Jiménez de Don Cuco, en contra esquina estaba en un cuartito una tienda de Minerva o Elena Contreras tan llena de mercancía que escasamente se podía circular y solo asomaba la cara  detrás del mostrador de quien te atendiera y por la parte de atrás estaba un corralón llamado  “La Pensión” que servía como almacén de autos regularmente para viajeros.

 

 Camino arriba a media cuadra estuvo también la CONASUPO que para mí era nuevo el que ofrecieran autoservicio y antes de eso estuvo la primera versión de la disco “Las Ruinas”, ahí comenzó José Luis Rodríguez su negocio de baile, creo que acudí  las primeras veces pues era para mí todo nuevo el ver luces multicolores danzantes y relampagueantes  a casi una obscuridad total, escenario rematado por el sonido estridente de bocinas; así que ensayé algunos malos pasos  con la complicidad de la obscuridad que nadie notaba mi mal ritmo; pegadito a este negocio estaba la terminal de los Autobuses Línea Verde, Transportes Zacatecanos, Estrella Blanca, Los Altos y demás, en la planta alta estuvo por mucho tiempo Telégrafos de México que también funcionaba creo como reclamo de remesas a la gente que prefería ese servicio y justo en la esquina estaba la Ferretería “El Triunfo” de Don Gonzalo Torres y Chuy Villa , donde nos surtíamos de trompos, hilaza y aquellas luces de bengala.

 Hacia arriba la calle cambiaba de nombre a Francisco Zarco  hacia el lado derecho donde había un arbolito maltratado  a mitad de los escalones Palmita vendía sus tacos en un carrito, en esa esquina un día derrumbaron las construcciones viejas y se formo un restaurant de Don Refugio Rodríguez siguiendo camino hacia arriba estaba la tienda de Rosita Villa tienda ideal para surtirse de zapatos y vestimentas de épocas pasadas para desfiles, yo solo compraba hilaza para mis zumbadores;  le seguía Vinos y Licores Tabasco de un señor Martínez  luego estaba Don Teodoro Murillo aquel señor de sonrisa perenne, pelo blanco rebelde  quien siempre vestía pantalón de pechera y que nos vendía los boletos para el “camión amarillo” y creo que vendía alcohol  o gasolina blanca.

 Seguía la tienda de ropa “Las Novedades” de Doña Cuca Ávila que tenía animada platica para toda su clientela y su hijo José Luis Rodríguez, luego estaba la tienda de ropa y calzado de Don Simplicio Murillo Cerros,(creo que sin nombre) fue en esa tienda que miré por primera vez en Tabasco un escaparate de exhibición con los productos que ofrecía, después estaba la ferretería  “Casa Reyna” con sus carretillas a media banqueta que obstruían el paso de transeúntes y Chuche Reyna hacía coraje cada vez que se las derrumbaban y salía a reclamar…

 

…Quítense los huacales chin….!!!

 

 Luego estaba la Zapatería “María Elena” de Don Armando Jiménez que un día murió repentinamente a una edad muy temprana y su hijo mayor siendo muy chico aun, se hizo cargo del negocio.

 

 Enseguida estaba el negocio de granos, materiales de construcción y creo que hasta fertilizantes de  Don Tobías Martínez,  después en seguida en un cuartito había una señora quien no recuerdo su nombre y que hacía jugos de naranja con un exprimidor  manual, aquellos de apachurrón, lugar obligado a visitar por  los que acostumbraban a desayunar  en  el centro, local que creo ocupó luego Don Pedro Hernández con su negocio de tacos y en  la esquina de la Juárez y Francisco Zarco estaba un local de loza de barro en su mayoría, propiedad de Don  Alberto  Alvarado donde justo afuerita siempre estaba el carrito de dos ruedas de Don Toño Martínez  con una bandeja de madera llena de hielo “picado” y en su centro una olla de acero inoxidable repleta de sabrosa nieve; también en ese lugar se paraban a media banqueta Doña Chole y Don José,  una pareja de ancianos llamados “Los Tepololes” que a modo de ganarse unas monedas entonaban o desentonaban algunas canciones de la época.

 

 Los demás locales no los recuerdo todos, ni con exacta secuencia pero estuvo  un localito de Jesús García el relojero,  un restaurantito más  en forma de cenaduría que atendía Don Ismael Rodríguez y su esposa Ernestina, una persona oriunda de Tijuana; una tienda de abarrotes de Don  Rubén Ruiz , la tortillería de Don Refugio Rodríguez, un local también de loza que atendían un par de ancianos a quien  le llamaban Joaquín “El gato” y su esposa, cierto local casi tenía toda su mercancía en pleno suelo sin estantes; luego había otra cenaduría de una  anciana llamada Doña Ángela que su platillo fuerte era taquitos de papa dorados y creo que pozole,  después Don Cuco Frausto pionero en Tabasco con su negocio de pollos rostizados, una nevería y paletera llamada  creo " La Michoacana",  por ahí estaba también el molino de nixtamal de aquel juez de Tabasco, Don Antonio Varela y que atendía arduamente su esposa Doña Felicitas Marín y tal vez sus hij@s mayores de quien creo su mayor clientela eran las mujeres que caminaban desde Cóyoque.

 Y ya en la esquina de la Juárez y la  Mariano Escobedo la tienda de abarrotes de Don Heriberto Martínez, un ex presidente municipal que fue muy apreciado por los Tabasquenses; solo a la vueltecita estaba una cantina llamada “El Grano de Oro” lugar que ocupó posteriormente el restaurant de Don Jesús Rodríguez “El Chachis” una persona muy amable que fue conmigo y con todos los vagos que acudíamos a cenar y creo tomamos nuestra primera cerveza en su local.

 

De regreso por la otra acera en la contra esquina propiedad de Don Fernando Camacho estaba  Bancomer en ya su segunda locación,  y después la primera locación de el Restaurant “Los Arcos” pues el hotel y el posterior local del restaurant se construyó más tarde, siguiendo por la acera de la Juárez estaba un local de materiales de construcción de Don Gorgonio y ya entrando al mercado solo recuerdo un local donde  fue desde panadería hasta cantina y el primer expendio de pollo  de la E.S.T. # 7, aún recuerdo que difícil era vender el pollo en Tabasco pues la gente prefería las carnes rojas.

 

Dentro del mercado erigido sobre la vieja plaza durante el mandato del Profesor Javier Camacho, mi memoria me falla y no recuerdo a muchos, solo a Don Jesús Velasco, Don José Vizcaíno, Luis Chaves, Santos y Jorge Meza pero seguro se me escapan varios más locatarios.

 

 Antes del mercado moderno, establecido en el lado norte estuvo vendiendo una sabrosa birria Don Juan Frausto a quien le faltaba una extremidad, y en la esquina del antiguo jardín estaba un gran comal rodeado de mujeres quienes postradas de rodillas hacían tortillas a mano ( primera tortillería en Tabasco) y era propiedad de Don Medardo un señor originario de Tenanguillo de elevada estatura que vivía por la Genaro Codina,  recargados a la pared estaban los puestos de Don Zenaido Silva y seguro varios más.

 Por la Juárez bajo los portales y en tiendas establecidas estaba el negocio de reparación de radios y creo otros enseres domésticos de Don José García con un apiladero de cables  bocinas y demás que solo él entendía, y alguna tienda de abarrotes creo de un matrimonio formado por Doña  Bertha Muñoz y Jesús Jiménez, creo que algunos locales solo permanecían cerrados sin negocio alguno y de día sobre el piso tenían sus tendidos de mercancía  variada y baratijas los señores  Martínez llamados varilleros, de noche era ocupado por Doña Lola con su bracero de carbón vendiendo aquellos ricos tacos de papa; seguía en la salida del mercado Don Beto Durán con sus chochos y jugos de naranja (donde un amigo muy estimado removía las cascaras de naranja del bote de basura para darles un ultima exprimida en su boca) y era el único lugar en Tabasco que vendía jamón; Blanca Ávila con abarrotes y sus tambos de petróleo obstruyendo la banqueta (ya antes mencionados por otra persona).

 En la esquina de la Gómez Farías y la Juárez estuvo por vez primera Bancomer y  hasta una mueblería de una persona de Jalpa de apellido Lozano quien su esposa era una hija de Don Walterio Durán, en la siguiente esquina que nada tiene que ver con comercios está el Curato, residencia del párroco en turno de Tabasco y enseguida  Don Manuel Jiménez con su zapatería con la exclusividad de “Calzado Canadá” donde  atendía en ocasiones una hermosa jovencita muy especial y que de pasada le enviaba yo una furtiva mirada de admiración,    …pero nunca me miró.

 Y tal vez seguía la Farmacia Regia, de ahí seguía la paletera “La Favorita” de  Don Salvador Escobedo, ya en la esquina de la Santos Degollado estuvo por primera vez la tienda de Don Julio Gómez lugar que luego atendían los hijos del Profesor Abundio Contreras pasando la calle frente a la iglesia la tienda también sin ventanas de  Don Cuco Raygosa y después el restaurant  “El Gitano”   de la señora Tayde Gladín; en la esquina hubo en alguna ocasión un tipo local de maquinas tragamonedas  con juegos como pacman o de ese  estilo pionero; la siguiente esquina era la Santos Degollado ahí estuvo el restaurant de Doña Manuela esposa de Don Everardo Gutiérrez que tenía un anuncio a plena banqueta  escrito con gis " especial del día, mole de nopales" nunca supe si a alguien  le  llamaba la atención tal  aperitivo tan nuestro.

Los comercios continuaban por el lado sur de la iglesia de La Inmaculada, ahí estaba el “Restaurant Jardín” de Don Manuel  Velasco y casi hasta la esquina existió una tienda que vendía maíz, forrajes, fertilizantes y demás de Don Rafael Ramos “El Ranchero”  casi en contra esquina de la Melchor Ocampo la Botica “Tabasco” de Don Ignacio López de Nava en la acera contraria casi llegando a la calle Genaro Codina estaba el “Hotel Ramos” de Rosalina.

 En los portales que albergan la Presidencia Municipal, estaba en la esquina un billar que apestaba fuerte a orines de clientes y demás, enseguida la tienda de las hijas de Don Benjamín Medina donde vendían abarrotes y rentaban revistas de “comics” en su mayoría; seguidas por el Cine Colonial y justo enfrente se congregaban los taqueros  en día de función, de ellos solo recuerdo a Cuco Frausto que vendía creo solo tacos de cabeza, a Don  Jesús Silva, Pedro Hernández y ocasionalmente  Lupe Montelongo que tenía un carrito de hot dogs en aquellos tiempos en que aun no estaba invadido el pueblo por comidas “chatarra”.

El parián estaba ocupado por la tienda de ropa de Don Jesús Jiménez en el lado norte, el sur por la tienda de abarrotes de Don Fernando Raygosa que también vendían los boletos para Autobuses “El Águila”, por  el oriente estaba la tienda de ropa de Veneranda Jiménez y por el poniente la similar de Don Rubén y Coco Jiménez, Don Nicolás Martínez con la caseta de teléfonos y expendio de hielo además de otros que no recuerdo.

 

Espero me haya usted acompañado en este recorrido mental del centro de nuestro pueblo y haya logrado visualizar estos comercios y a sus dueños de antaño, pero si su edad es temprana, le sirva de conocimiento sobre el Tabasco que dejamos atrás …………

 

 

Vistas: 1618

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Club Tabasco Zacatecas para agregar comentarios!

Únete a Club Tabasco Zacatecas

Comentario de Juan José González Zavala el agosto 18, 2014 a las 2:27am
Al igual que las personas que me anteceden en este espacio, coincido con sus opiniones, ya que en otros tiempos tuve la fortuna de conocer el pueblo y gente bonita de Tabasco Zacatecas de los años setentas, de manera especial de los siguientes poblados: un ranchito llamado Estayuca y del Chique.
Muy bien Luis por hacernos participes de tan gratos recuerdos
Comentario de Juan Carlos Gómez Martínez el agosto 17, 2014 a las 4:14pm

Fue a la sombra del "Palo Verde", en Juchipila, que había una considerable concentración de personas, estaban escuchando una interpretación de un dueto. Con unos ligeros empujones me abrí paso entre la multitud a ver a los trovadores; pues eran nadamás y nada menos que los Tepololos. Así supe que eran músicos ambulantes.

Comentario de Paul Duran Avila el agosto 30, 2013 a las 10:20am

Comentarios sobre este relato en Facebook:

Juan Antonio Camacho Neta que te aventaste con esta nota,cosas que ya habia olvidado.

 Jorge Lara Baez Felicidades Luis; tienes una memoria prodigiosa, pocos conocen las calles y negocios por su nombre, fue un hermoso y ameno tour del Tabasco de antaño, realmente evoque (Traer algo a la memoria o a la imaginación)  el pasado.

Lety Jiménez de Ramos Me pareció excelente la descripción, recordé todos los negocios muy bonito felicidades.

Juanita Martinez uffff, que hermoso, yo si hice este recorrido mental y fue algo maravilloso!!!!!!!!! Mil felicidades Luis Rodriguez, exelente narraciòn!!!!

VISITANTES


© 2019   Creada por zacatecas.   Con tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio